Historias de Oficina y Café

Relatos reales del trabajo cotidiano y lo que realmente nos enseña.

Hola, soy Miguel!
He trabajado con clientes, colaboradores y proveedores de todo tipo, y a lo largo del camino, descubrí que los mejores aprendizajes no vienen de cursos ni libros, sino de la gente con la que trabajamos todos los días.

Hay una frase con la que Mark Manson abre su libro «Todo está jodido» que te golpea como un gancho al hígado cuando estás listo para escucharla: al final de cuentas, todos nos vamos a morir.

Es una verdad incómoda que solemos ahogar en la rutina, en las juntas interminables y en la falsa seguridad de un corporativo. Pero cuando pasas las últimas semanas manejando solo, recorriendo cerca de 8,000 kilómetros de carretera en dos meses, el silencio no me dejó escapar de esa idea.

Fueron miles de kilómetros con el parabrisas de frente y mi propia mente como único copiloto. Y en algún punto entre un estado y otro, la idea de la mortalidad dejó de ser una advertencia para convertirse en una ventaja táctica.

Si el tiempo es finito, ¿por qué demonios lo gastamos construyendo el sueño de alguien más?

Mi ausencia en este blog durante los últimos meses no fue falta de ideas; fue exceso de movimiento. Estuve desmantelando la inercia. Ese tiempo en carretera terminó por cimentar la decisión más radical de mi carrera profesional: no volver a emplearme jamás.

La comodidad del sueldo fijo es la anestesia perfecta contra la pasión. Y yo decidí cortarla de tajo.

Hoy, mis prioridades son Nallely, Regina e Ivanna. Decidí emprender y tomar el control porque quiero que mi tiempo rinda donde de verdad importa: estar cerca de ellas, sin pedirle permiso a un calendario corporativo. Quiero desarrollarme en mis propios términos y, sobre todo, tener un impacto directo, real y positivo en la gente que se sube a mi barco.

Tener esperanza no es sentarse a esperar que las cosas mejoren. Tener esperanza es tomar el volante, pisar el acelerador y darle con todo al tiempo que nos queda.

Fueron miles de kilómetros para entenderlo. Ahora, toca ejecutar.

Nos vemos en la próxima parada.

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2 respuestas a «8,000 kilómetros en solitario y el pensamiento que todos nos vamos a morir»

  1. Avatar de Edith del Carmen Romero Alfonso
    Edith del Carmen Romero Alfonso

    No tengo más palabras, que no sean de admiración por la persona en la que te conviertes día a día.

    Las decisiones sobre los pasos que damos día a día, al final, acumulan kilómetros recorridos, minutos vividos y caminos andados.

    El camino andado se cuenta, el camino que andamos cada día, se siente, pero…… el camino que vemos delante de nuestros ojos no es un camino……es una visión de lo sentiremos y contaremos.

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    1. Avatar de Miguel Ríos

      Me encantó la idea, apenas vi en Ted Lasso una frase que me resuena con lo que dices: «El retrovisor sirve, pero por algo el parabrisas es más grande»

      Preprarémonos para lo que está por venir, un gusto compartir con ustedes Edith.

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